La  anorexia afecta al 5% de la población joven y son un problema de salud que afecta especialmente a las mujeres jóvenes (Organización Mundial de la Salud , OMS). Un 11% de los jóvenes españoles está en riesgo de sufrir algún tipo de trastorno alimentario según Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB).

Marga Serra, especialista en trastornos del comportamiento alimentario de la UOC (Universidad Abierta de Cataluña), evidenció que hay más de 4.500.000 de fotos colgadas que llevan la etiqueta #anorexia en Instagram. También Laura Martín-Pérez, lingüista de DAIL en su estudio Hashtags peligrosos en las redes sociales (2015), descubrió nuevas técnicas de las internautas que hacían más difícil de rastrear los hashtags y localizó casi 4.000.0000 detrás de #ana y #mia.

¡Está claro! la presión estética por la delgadez ha encontrado en Redes Sociales cómo Instagram un filón para viralizar contenidos y conductas que suponen un riesgo para la salud de las jóvenes. Un ejemplo fue la campaña de muslos de sirena y el puente del bikini, que obligó a Instagram a ejercer un mayor control sobre los hangstah #thinspiration #thighgaps.

Las profesionales de la salud denunciamos que en las redes sociales (Instagram,  Facebook, Twitter o Pinterest), se ha puesto de moda promover la anorexia o la bulimia cómo  estilos de vida a imitar  obviando que son enfermedades y que aunque los trastornos alimentarios no son algo nuevo,  la inmediatez que proporcionan las nuevas tecnologías y su accesibilidad facilita que los trastornos alimentarios cómo la anorexia se manifiesten cada vez  a  edades más tempranas.

Y ¿Que podemos hacer? Utilizar las redes sociales. Debemos estar al “loro” de las redes y si detectamos comunidades en las que se promueven los trastornos alimentarios denunciarlo a webs oficiales sobre prevención.  Abrir espacios de diálogo con los jóvenes y las/os niños que despierten su pensamiento crítico y con ello la capacidad de diferenciar conductas extremas de conductas saludables.

Cierto que todos tenemos nuestra responsabilidad, incluidos los medios de comunicación,  las industria textil y un largo etcétera, pero mientras la presión estética no cambie, debemos mantenernos cerca de nuestros jóvenes y digitalizarnos.

Página Asociación Contra la Anorexia y la Bulímia (ACAB)