“No hay mortal que sea cuerdo a todas horas”. Plinio el Viejo  (23-79) Escritor latino.

El 8 de Octubre es el Día Mundial de la Salud Mental. Día en el que se visibiliza la Salud Mental para romper estigmas,  y recordar su dimensión positiva,  que destaca  la OMS en su definición de salud: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

La Federación Salud Mental de Cataluña define los trastornos mentales,  como  “una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos (…)  que dificultan la adaptación de la persona  (…)”. Yo en este punto  añadiría que pueden  “afectar TEMPORALMENTE y SUSTANCIALMENTE  la capacidad de las personas para afrontar las demandas de la vida diaria”,  tal y cómo cita la entidad  Obertament.

Cierto que la predisposición genética puede ser uno de los factores que inciden en su aparición, pero también puede tratarse de algo temporal por lo tanto todos y todas somos susceptibles de vivir factores ambientales que influencian en su aparición (estrés, acontecimientos vitales estresantes o traumáticos, consumo de drogas, presencia de enfermedades orgánicas, etc.).

Si miramos los datos, según el Instituto Nacional de Estadísticas un 40% de las personas españolas sufren ansiedad y depresión. Y según el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, el 15,2% de catalanes presentarán un episodio de depresión mayor a lo largo de su vida.  Los datos dan fuerza  al proverbio latino del inicio: si 1 de cada 4 personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida, tenemos que tener claro que todo el mundo es vulnerable de tener problemas de salud mental.

Sin embargo, el estigma sobre la Salud Mental continúa existiendo. Un estudio  presentado,  por la Universidad Autónoma de Barcelona y Spora Sinergias, el pasado 4 de Octubre en el Parlamento de la Generalitat,  indica que la discriminación por razones de salud mental todavía está muy presente: un 80,1% de las personas con trastorno ha sido discriminada por razón de salud mental y un 54,9% es discriminado bastante o muy frecuentemente.

¿Cómo puede ser que hablando de un tema que nos afecta a todos y todas,  el estigma todavía sea uno de los principales problemas de las personas que sufren un trastorno mental?  ¿Por qué nos cuesta tanto aceptarlo y promover la prevención y la cura? 

Con este RETO cierro el Post de hoy: Recordad que todos/as podemos vivir circunstancias que afecten nuestra salud mental y requieran ayuda profesional y apoyo emocional, por lo tanto hablad abiertamente,  promoved el pedir ayuda para ponerle remedio. Sumemos esfuerzos para reducir este estigma.