Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) la incidencia del cáncer ha aumentado y las razones son el envejecimiento de la población, además de otros factores de riesgo cómo el tabaquismo, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo. Sobre este último factor de riesgo, recientemente se publicó una investigación que concluyó que la vida sedentaria aumenta en un 70% el riesgo a padecer cáncer de mama.  Además, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) una de las entidades que participó en el estudio, ayer publicó que se ha demostrado científicamente que se podrían evitar alrededor del 50% de los tumores con hábitos de vida saludable, que deberíamos adquirir des de la infancia para una mayor eficacia y ha apelado la responsabilidad de todos para la prevención del cáncer.

De modo que, aunque se sigue investigando su prevención y detección, las conclusiones actuales son claras: Envejecemos y nos hemos de cuidar y esos cuidados cuanto antes empiecen mejor. Des de las consultas de psicología detectamos un cambio de hábitos en muchas personas,  y aparentemente cada vez es más habitual, practicar deporte que fumar. Pero la obesidad infantil es otra de las pandemias de nuestro siglo.

Conclusión, podemos ganarle la carrera si prevenimos y revertimos nuestro estilo de vida y el de nuestros hijos/se, inculcando hábitos de vida saludables que los alejen del sedentarismo y la obesidad. Y hay que hacerlo AHORA dado que el cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en España. En concreto, a lo largo de su vida,  1 de cada 3 hombres y 1 de cada 4 mujeres, serán diagnosticados de cáncer.

La importancia de la prevención, con éste marco contextual, es incuestionable. ¿Pero qué hay de la intervención? En este punto me referiré al papel de la Psicooncología que, delante de un diagnóstico o posible diagnostico lo es prácticamente todo.

No nos equivoquemos, el tratamiento médico es la primera prioridad, pero el trato que el/la paciente reciba por parte del equipo médico, y el cómo se le acompañe y facilite la información, también será determinante para paliar su sufrimiento psíquico y el de sus familiares. En el punto  clínico que implica interacción con el/la afectado y sus allegados, es crucial aplicar la Psicooncología.

La Psicooncología tiene como objetivos realizar una atención integral tanto a nivel individual como sociofamiliar. Facilita un setting (un espacio terapéutico continuado) en el que la paciente y sus familiares pueden expresar sus emociones e inquietudes y ser acompañados en el proceso de asimilación y tratamiento. Pero los objetivos del espacio terapéutico van más allá de la escucha activa y del apoyo emocional, parten de una concepción terapéutica dirigida a la rehabilitación y recuperación de la paciente y a promover su autonomía en todos los aspectos.

Nuestra realidad social,  convierte esta especialización en algo necesario para todos los profesionales del ámbito de la salud mental,  y también su formación en un imprescindible para los equipos médicos para que tengan presente la psicooncología i el aspecto emocional sobre cómo comunicar y acompañar a las personas afectadas en el proceso.

Hoy estamos más cerca que ayer, pero la carrera continua….

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